¿Es posible contagiarse

de COVID-19 por medio del agua?

Ante la situación actual causada por la pandemia que se ha generado de Covid-19, se han generado dudas y preguntas sobre su transmisión a través del agua.

De las posibles vías de contagio en los ambientes acuáticos, la principal vía de transmisión del SARS-CoV-2 es a través de secreciones respiratorias y el contacto cercano de persona a persona. Las aglomeraciones que pueden darse en las piscinas y playas, así como los objetos de uso común pueden continuar sirviendo de mecanismo de contagio.

Playas:

No se dispone de información científica sobre la capacidad del SARS-CoV-2 o COVID-19 para permanecer infeccioso en agua salada. Sin embargo, se ha identificado el cloruro sódico como agente biocida eficaz.

“Los filtros recubiertos de NaCl demostraron ser altamente efectivos en la inactivación de los virus de la influenza, independientemente de los subtipos y del almacenamiento en condiciones ambientales adversas. Nuestros resultados se pueden aplicar para obtener un dispositivo de prevención de un amplio espectro de patógenos en el aire para epidemias y pandemias de enfermedades respiratorias”

Fu-Shi Quan (2020)

Con respecto al aire en la orilla del mar, los aerosoles formados por las olas y el viento son abundantes y representan una gran fuente natural de partículas en el aire que podrían transportar el virus por este medio por lo que una distancia segura sería superior a los dos metros recomendados en ciudad.
Sin embargo, ni la Organización Mundial de la Salud, ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han advertido que el virus puede propagarse por la brisa marina o la brisa costera.

Rios y lagos:

Estudios centrados en otros coronavirus, con características similares al SARS-CoV2, han demostrado que los virus siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce, incluidos lagos y arroyos (Gundy et al. 2009). Estos autores demostraron que la supervivencia de los coronavirus dependía mucho de la temperatura del agua (10 días en agua a 23 ºC), el nivel de materia orgánica, así como la presencia de bacterias antagonistas (entre 2 y 4 días en aguas residuales). Asumiendo que la resistencia del SARS-CoV-2 en el agua puede ser similar a otros coronavirus, muchos investigadores defienden que la dilución del virus en el agua sería capaz de mantener el riesgo bajo (Day 2020, WEST 2020, CDC).

Imagen de la naturaleza con un rio y rocas

En agua de ríos, lagos y pozos de agua dulce y no tratada, la supervivencia del COVID-19 es probablemente muy superior a la que se produce en piscinas y en el agua salada, por lo que deben extremarse las medidas de precaución.

En particular, se debe de prestar especial atención a las pequeñas pozas de agua dulce remansada que pueden ser frecuentadas por un elevado número de bañistas que puede dar lugar a una posible acumulación del virus.

Estos medios acuáticos son los más desaconsejables para uso recreativo frente a otras alternativas. es recomendable el control del número de bañistas para no sobrepasar los límites de precaución sobre la posible contribución a la carga viral presente en esos cuerpos de agua.

Piscinas:

En cuanto a la utilización de instalaciones destinadas al baño y actividades acuáticas en general, se deben seguir las indicaciones definidas por la normativa vigente para garantizar la seguridad y calidad del agua implementando las respectivas recomendaciones y protocolos a tener en cuenta para la prevención del contagio del Virus.

En cuanto al aire en piscinas exteriores, la situación es similar a la que se puede dar en cualquier espacio abierto. Podría existir la posibilidad de una mayor producción de aerosoles por la proximidad con superficies del agua. Sin embargo, es de esperar que el sistema utilizado en la desinfección del agua de la piscina también actúe limitando la viabilidad de las posibles partículas virales en los aerosoles que puedan existir en las proximidades.

Saunas, balnearios, etc:

La estabilidad de SARS-CoV-2 sobre superficies tales como métales o plásticos es de especial relevancia en estas instalaciones. La estabilidad de un virus puede medirse por su “vida media” pero el dato relevante es el tiempo máximo en el que se siguen detectando virus infecciosos. La persistencia de COVID-19 es muy variable en función de la superficie. Se pueden detectar virus infecciosos hasta 4 h en superficies de cobre, 24 h en cartón y madera, entre 48 y 96 h en acero inoxidable, y en un rango especialmente amplio (de 7 a 96 h) en materiales plásticos (Chin et al., 2020).

La información científica disponible sobre la supervivencia del virus en distintas condiciones ambientales es escasa, pero indican una supervivencia reducida de SARS-CoV-2 a temperaturas elevadas y de una variación en la sensibilidad a la temperatura en función del tipo de superficie en la que se encuentra el virus (National Academies of Sciences, 2020).

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